¿Cómo elegir un hábito que perdure?

La elección más crucial que enfrentarás es decidir qué hábito desarrollar.

Selecciona el hábito adecuado y el progreso fluye con naturalidad.

Elige incorrectamente y la vida se torna en un constante desafío.

Es fundamental enfocarse en el hábito correcto, mucho más que en trabajar arduamente. (Aunque esforzarse sigue siendo crucial, claro está)

¿Cómo seleccionar el HÁBITO que mejor se ajuste a ti?

Cuando la mayoría de las personas piensan en los hábitos que desean establecer, suelen iniciar por los resultados que esperan obtener.

«Quiero adelgazar» o «Quiero dejar de fumar»

Una alternativa es construir lo que denomino «hábitos basados en la identidad», comenzando por enfocarnos en quienes aspiramos ser, en lugar de qué deseamos lograr.

Cualquiera puede convencerse de practicar yoga o meditación una o dos veces, pero si no modificas la creencia detrás del comportamiento, resulta complicado mantener cambios a largo plazo.

Las mejoras son solo temporales hasta que se integran a tu ser.

Te doy a dar ejemplos para que entiendas mejor:

▪️ El objetivo no es obtener calificaciones perfectas, sino convertirte en alguien que estudia diariamente.

▪️ El objetivo no es terminar una pintura, sino convertirte en un artista.

▪️ El objetivo no es ganar el juego o la competencia, sino ser alguien que practica todos los días.

La motivación intrínseca más poderosa surge cuando un hábito se integra a tu identidad.

Es una cosa decir: «Soy el tipo de persona que quiere esto»

Es muy distinto decir: «Soy el tipo de persona que es esto»

Esto nos lleva a una pregunta importante:

Si tu identidad juega un rol tan crucial en tu comportamiento.

¿Cómo se forma tu identidad?

En gran medida, tu identidad emerge de tus hábitos.

Es como un bucle de retroalimentación de auto-mejora.

Cuanto más repites un comportamiento, más refuerzas la identidad asociada a ese comportamiento.

Y cuanto más refuerzas la identidad, más natural se siente repetir el comportamiento.

Ejemplo:

Si te ofreces como voluntario en un albergue para personas sin hogar, comienzas a creer que eres el tipo de persona que se preocupa por su comunidad.

Cuantos más fines de semana te presentas en el albergue, más refuerzas esa identidad, y más fácil se hace ver el servicio comunitario como parte de quién eres.

Cada acción que tomas es un voto por el tipo de persona que deseas ser.

Cada hábito es como una sugerencia: “Eh, quizás esto es lo que soy”.

Ningún acto aislado transformará tus creencias, pero a medida que los votos se acumulan, también lo hace la evidencia de tu nueva identidad.

Y cuando tu comportamiento y tu identidad están completamente alineados, ya no estás persiguiendo un cambio de comportamiento.

Simplemente estás actuando como el tipo de persona que ya crees ser.

Como dijo Benjamin Franklin:

“Las cosas que haces frecuentemente crean aquello en lo que crees”

Entonces, piensa en la identidad que deseas y pregunta:

▪️ ¿Quién es el tipo de persona que podría obtener el resultado que quiero?

▪️ ¿Qué haría una persona saludable?

▪️ ¿Qué haría una persona productiva?

▪️ ¿Qué haría X?

Estas preguntas ayudan a revelar la identidad deseada hacia la cual deberías trabajar y los hábitos que apoyan esa identidad.

Esta es la manera de determinar en qué hábito deberías enfocarte.

Una vez que tienes claro el tipo de persona que deseas ser, puedes comenzar a dar pequeños pasos para reforzar tu identidad deseada.

Aquí algunos ejemplos más de cómo vincular tus hábitos con tu identidad deseada:

▪️ Si deseas escribir un libro, deberías enfocarte en ser el tipo de persona que escribe todos los días.

▪️ Si quieres aprender un nuevo idioma, concéntrate en ser alguien que estudia diariamente.

▪️ Si tu meta es jubilarte temprano, trabaja en ser el tipo de persona que ahorra dinero cada mes.

El foco siempre debería estar en convertirte en ese tipo de persona, no en obtener un resultado específico.

Al principio, es mucho más importante emitir pequeños votos por tu identidad deseada que preocuparte por un resultado particular.

Tus hábitos remodelan tu identidad de manera gradual.

Es un proceso lento y casi imposible de percibir.

Raramente puedes notar una diferencia entre quién eras ayer y quién eres hoy.

Pero con cada repetición, con cada voto emitido, tu historia interna comienza a cambiar.

Empieza por enfocarte en quién deseas convertirte, no en qué deseas lograr.

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